La exportación de alfalfa se posiciona como una oportunidad con un elevado potencial de crecimiento, respaldada por la alta calidad del producto, la creciente demanda internacional y las múltiples ventajas competitivas que ofrece el país. Sin embargo, los cambios en las retenciones agropecuarias, la variabilidad de los derechos de exportación y los nuevos acuerdos comerciales han generado incertidumbre entre los productores, planteando desafíos y oportunidades en el mercado global.
Para maximizar el rendimiento de los cultivos, es fundamental la disponibilidad de nutrientes y una fertilización adecuada. Sin embargo, la alfalfa suele presentar deficiencias nutricionales durante la alta producción. En este contexto, la aplicación de la nanotecnología contribuye a incrementar la eficiencia de los fertilizantes foliares, facilitando así la maximización del rendimiento.
Un manejo adecuado del boro durante las etapas iniciales de la soja (V3-V6) es crucial, ya que una baja disponibilidad de este nutriente en la solución del suelo puede generar alteraciones fisiológicas y morfológicas importantes. La aplicación complementaria de boro durante las etapas vegetativas se presenta como un factor clave para potenciar el crecimiento en términos de altura, número de hojas y masa vegetal, esto les permite establecerse rápidamente y competir mejor contra las malezas.
El nitrógeno es un nutriente esencial para el crecimiento del algodón y tiene un gran impacto en el rendimiento. Su deficiencia en el período crítico, desde el primer pimpollo hasta el pico de floración, puede afectar negativamente el rendimiento y la calidad de la fibra. La aplicación foliar de nitrógeno de alta calidad y tecnología avanzada mejora tanto la cantidad como la calidad de la cosecha.
La nutrición adecuada en soja es clave para mejorar rendimientos, especialmente en un contexto de pronóstico de La Niña y costos de fertilizantes cambiantes. Conocer los momentos de mayor demanda nutricional y aplicar tecnologías innovadoras es fundamental para maximizar el potencial productivo del cultivo.
Comprender la brecha entre los rendimientos potenciales y los reales es crucial para mejorar la producción de soja. Una estrategia de fertilización inteligente debe considerar las necesidades nutricionales del cultivo desde la siembra, utilizando tecnologías que optimicen la aplicación de fertilizantes.
En Argentina, la brecha de producción puede reducir hasta un 30% el rendimiento potencial del maíz, como consecuencia de un manejo inadecuado de nutrientes esenciales como el nitrógeno, fósforo, azufre y zinc. Un manejo correcto de la nutrición es fundamental para alcanzar altos rendimientos y sostenerlos en el tiempo.
El girasol es uno de los cultivos con mayor crecimiento en superficie estos últimos años, siendo una de las alternativas con mayor potencial dentro de las rotaciones. Valorado por ser un cultivo noble, es fundamental considerar sus necesidades nutricionales para cuando se busca alcanzar altos rendimientos.
Desde el momento de la siembra, es fundamental tener en cuenta tanto la fertilización del suelo como la nutrición de las semillas. La mejora en los precios y la reducción de los costos de los insumos impactan positivamente en la rentabilidad del cultivo de trigo, inclinando la ecuación económica a favor de los productores.